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Caminando juntos: recursos para el trabajo con
migrantes
2/14/2009, A continuación compartimos con todos/as
una serie de recursos litúrgicos y de información
que esperamos les ayuden en sus respectivos
ministerios con la comunidad migrante. Los mismos
llegan como un regalo para el pueblo metodista unido
de parte del Rev. Aquiles Ernesto Martínez, Ph.D.
Profesor Asociado de Religión del Reinhardt College.
(en formato PDF).
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El ministerio pastoral y las redadas
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¿Qué puede hacer usted sobre el asunto de
inmigración?
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Soy indocumentado
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La dignidad del inmigrante
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En Memoria
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Acción de Gracias 24/7
Buscando
La Tierra Prometida
de Dan Coker
La emigración es un fenómeno que usualmente viene como consecuencia
de cierta crisis, y a veces esta situación de urgencia produce un
ambiente en el cual hasta varios hechos heroicos se han realizado.
En las Américas, figuran como grandes ejemplos de la emigración
europea La República Oriental del Uruguay y Los Estados Unidos de
América. De esta última, el presidente John F. Kennedy dijo: "Somos
una nación de inmigrantes." Pero no es sólo un hecho de la
modernidad; hace siglos, los antepasados de los indígenas americanos
cruzaron tierras heladas y mares bravos en busca de "algo mejor."
El tener una nueva oportunidad es casi siempre bueno, bienvenido y
restaurante. Y no es la sencilla noción que "el pasto es más verde
al otro lado del alambrado;" en realidad, es la renovación del ser
que anhela iniciar una nueva vida con entusiasmo, esperanza y
energía. Claro, el estar en un nuevo lugar no garantiza que uno va a
avanzar rápidamente en él, pues hay varios factores que determinan
esto: oportunidad, preparación personal y la actitud de la persona
que quiere restablecerse bien.
Hay una historia de un inmigrante europeo que buscaba empleo como
chofer de ómnibus en la ciudad de Nueva York, pero tuvo un gran
problema personal que le prohibió sacar la necesaria libreta
(licencia) para manejar-era analfabeto. Resultó que tuvo que
contentarse con vender periódicos. Pero, en contraste con algunos,
ese inmigrante no se excluyó de las posibilidades para el avance aún
dentro de su profesión tan "humilde." Poco a poco, convirtió su
pequeño negocio en una cadena de librerías que vendían periódicos,
revistas y libros en los idiomas español, francés, portugués e
inglés. Su gran éxito atraía a ciertos notables de la comunidad. Un
día, los más exitosos de Nueva York le brindaron un homenaje por sus
muchos logros y, durante el transcurso del mismo, el maestro de
ceremonias hizo la siguiente pegunta retórica: "¿Qué hubiera hecho
esta gigantesca figura si hubiese podido leer?" Pero, el agasajado
tuvo una inesperada respuesta: "Obviamente, yo hubiera sido un
chofer de ómnibus."
Bueno, manejar un ómnibus es un trabajo honrado y contribuye mucho
al bienestar social, tanto del residente de la campaña como del
residente urbano. El punto principal no es que un trabajo sea
considerado mejor o más lucrativo que el otro. Al contrario, la
deseada lección se saca de la verdad expresada por el inmigrante: es
decir, a veces podemos hacer aún más con nuestras "limitaciones" que
hubiéramos hecho con nuestros "talentos." Pero éstos tienen que ser
canalizados en la dirección apropiada con entusiasmo, propósito,
esperanza y fe en nosotros mismos-sin olvidarse del Señor quien nos
creó y nos formó a su imagen, haciéndonos copartícipes en la
naturaleza divina. Ésta es la habilidad extraordinaria que es dada a
todos los hombres, pero usada por muy pocos de ellos. El estar en
comunión con el Creador en todo lo que hacemos puede convertir
nuestro viaje a tierras nuevas en un peregrinaje a tierras
celestiales.
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